A veces se acerca a ti, sigilosamente, despacito, sin que nI siquiera te des cuenta cuenta de su presencia;tal vez sólo disfrazarla.
Otras veces la ves de frente, que viene directa hacia ti, y sabes que por mucho que corras, te alcanzará. Por eso desistes en el empeño y dejas que te coja y meza en su regaso,hasta que te acostumbres a su olor, a su forma, a su modo.
Muchas otras tantas veces, tan solo te observa desde lejos, dispuesta a colarse en tu vida cuando menos te lo esperes.
Otras pocas veces, podrá llamar a tu puerta, tímidamente, queriendo colarse por algún riconcito, pero sólo si tu le dejas.
También sé que a veces simplemente aparece y se instala en tu vida apoderandose de toda ella sin que tú puedas hacer nada, tan sólo suspirar.
A veces y sólo a veces, caundo se pone pesada la cojo de la mano y la saco de paseo en el coche, o en la bici, al parque, a la playa; pero siempre, siempre la despido alegre al final del día sabiendo que tal vez volverá y habrá que volver a sacarla a pasear.